domingo, enero 23, 2005

7-La piedad.

Virudaja suponía que Siddharta daría media vuelta y echaría a correr. Pero el príncipe de los sakyas se abalanzo sobre él y le arrebato la espada.
-Adelante, cobarde!-grito Virudaja.-Mátame si te atreves!-
Virudaja había caído al suelo y Siddharta tenia la espada en su cuello. Pero no le asesto el golpe de muerte. Virudaja se sentía abandonado, humillado ante sus soldados. Ni siquiera su padre se había adelantado para defenderlo.
Siddharta se volvió hacia Prasenajit. El rey de los josalas asintió y acto seguido ordenó a sus soldados que depusieran las armas. La lucha había terminado.
Siddharta envaino de nuevo la espada.
Virudaja se levanto, temblando de ira.
-Un verdadero príncipe me hubiera matado.-bufo mirando con odio a su enemigo.
Siddharta se encogió de hombros y se alejo.
Virudaja sonrió perversamente. Entonces era cierto. Siddharta no había respondido a su desafío. El débil príncipe de los sakyas se había negado a matarlo. La sangre lo atemorizaba. Un Castrilla! Que vergüenza!
Virudaja no tenía la visión para conocer algo mas abarcativo que el momento presente, ni conocía lo que Siddharta había ejercido en él, piedad. El príncipe sakya tenía una peculiar visión que lo llevaría más lejos que todo el odio de Virudaja podía llevarlo. Así empezaba una relación de odio y venganza.

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